Wednesday, November 11, 2009
EL MADRID. EL JÚRGOL.
En uno de esos raptos de clarividencia comentó una vez que cuando un hombre se dedica a la política compromete seriamente su capacidad de pensar.
Hoy me he acordado de él, en relación con el fútbol (perdon: con el júrgol) y no sé porqué. O más bien sí lo sé, y se debe a las reacciones que he observado sobre el resultado del partido Real Madrid- Alcorcón de ayer, 10 de noviembre de 2009, en el que el equipo de segunda-B aniquiló a los de la capital del reino en una gesta que tiene mucho de Leónidas y sus soldados en las Termópilas frente al rey Jerjes y su tropa.
Y es que, ante las críticas (algunas de ellas sangrientas, es verdad) que se han hecho al Real Madrid he visto a hombres serios, inteligentes y lúcidos convertirse de repente en unidades de una horda sin cabeza, que sale en tropel en defensa de su sangre (en este caso, de su equipo) y tira de hemeroteca para decir que el Madrid siempre será el mejor, que tiene no se cuantas ligas y no se cuantas copas y además ….
Miedito me ha dado.
No pasa nada por decir "Madrid caca" (que ayer lo fue, y el día del primer partido también) y seguir palante. ¿Por qué costará tanto olvidarse por un rato de la historia y los logros de los tiempos de los romanos?
Madrid, a cascarla. Ya vendrán tiempos mejores. Sugiero que cuando las nenazas lleguen a la hora de la renovación, Florentino les recuerde al Alcorcón (como en Esparta se recuerda a los de Leónidas) y les diga “menos lobos, Caperucita”.
Pero eso no va a pasar, porque aquí (no hablo del Madrid, sino de todos los grandes equipos deportivos) hay de todo menos fútbol: mucha tele, mucha rueda de prensa de tíos que no saben hablar y mucho guapito con ropa de D&G y Gucci, y mucho Ferrari… y pocos cojones.
Lo dicho: mucho júrgol y poco fútbol.
PD: Me acabo de comportar como un futbolero… o como un político….no sé qué me ocurre.. creo que necesito ayuda
Monday, October 19, 2009
Pesadilla
Tuesday, October 13, 2009
La falacia de lo neutral (II)

La semana pasada colgué un post escrito por Jonathan Fields, bajo el título de THE NEUTRAL FALLACY.
Os dejo ahora el link de una interesante web que trata, de manera muy divertida, algunas de las grandes preguntas de la vida.
http://www.fivebigquestions.com/
Es interesante atender con calma a las preguntas que formula la presentación en flash y observar cómo uno se resiste a bajar a la arena y a contestarlas. Hay una especie de resistencia a contestar, quizás porque a uno le da miedo enfrentarse a ciertas cuestiones de manera seria y meditada, y prefiere seguir metido en la inercia disparatada que casi todos sufrimos.
Creo que cuanto más se resiste uno a este tipo de cuestiones más necesidad real tiene de pararse a valorar ciertas cosas. Y, ojo, no estoy preconizando un "déjalo todo y ponte a filosofar en la selva", sino simplemente un parar un momento y pensar qué estamos haciendo y qué nos mueve a seguir haciéndolo.
Recomiendo vivamente THE WAR OF ART, de Steven Pressfield, un libro que describe como pocos el mecanismo de la resistencia a hacer lo que en el fondo sabemos que tenemos que hacer. El autor se refiere a la escritura, pero sus palabras resultan clarísimamente extrapolables a cualquier otra cosa que resulte importante para cada persona.
Si estás en modo filosófico, piensa que a veces, aunque pactemos el sistema de retribución a destajo, hay que dejar de cortar árboles y detenerse para afilar el hacha. Si prefieres pensar en términos económicos, haz memoria y recuerda el principio de los rendimientos decrecientes.
En tu caso ¿te preguntas alguna vez sobre el motivo de hacer cada día lo que haces? Sé bueno y contesta a la encuesta de la columna de la izquierda.Wednesday, October 07, 2009
The neutral fallacy (Jonathan Fields)
Este es un post escrito el 5 de octubre por uno de mis autores favoritos, Jonathan Fields, en su blog AWAKE THE WHEEL(http://www.jonathanfields.com/blog/). Aunque lo he incluido en la lista de blogs que sigo (ver columna de la izquierda) os transcribo entero el post porque me ha parecido especialmente brillante. Visitad su web porque merece la pena.
I’ve been asked the question a lot since Career Renegade came out in January…
How do you handle fear?
- “Well, comes my answer, “that depends. Fear of what?”
- “Of failure, of course.”
- “Wrong fear,” I add. “You wanna be afraid, really afraid, take a look at what your life’ll look like not if you try and fail…but if you keep on keeping on for decades. That’s the real nightmare scenario for most people.”
Whaaa?
- Simple fact, there is no sideways, no coasting…no neutral.
Not in relationships, not in business, not in spiritual growth, not in life. There’s only up or down, though the rate of acceleration and the magnitude of the progress in either direction often leads us to to some very warped perceptions. When we’re rising quickly, life is grand…though very likely unsustainable. When we’re plummeting rapidly, life blows and, similarly, with even a modicum of intervention, this path is rarely sustainable either.
In each of these scenarios, though, the speed and magnitude of the change in the way we experience life is so great and, often, so outwardly apparent, that we or those around us are moved to act to either support or redirect our trajectory. Action in the context of such powerful movement is a near mandate.
But, what of those periods where we’re sliding ever-so-slowly up or down?
In those periods, we’re often governed largely not by action, but by inertia. The desire to not have to rock our own boats. “Hey,” we say, “life’s not so bad. So what if I’m not making what I’d like to make, I’m getting by. So, what if my marriage ain’t great, it’s not THAT bad. Who cares if I’m a little fatter, sicker and in just a bit more pain. It’s not such a big deal.”
Problem is, “I’m getting by, it’s not THAT bad and it’s not such a big deal.” may be “workable answers now. But, the only reason they’re workable is because you’re assuming that you’ll stay largely at these same levels over time. That if you don’t do anything substantial to change, 10, 20 or 30 years from now, your business, income, health, relationships will just keep going pretty much sideways, coasting…and you’re okay with that.
Except there is no coasting. There is no neutral. No sideways.
It’s a myth, an illusion. There’s only up or down.
Which means, if you’re teetering on the edge of happiness, health, liquidity and contentment now, then 10, 20 or 30 years from now, if you really paint a vivid picture of your “do nothing to change” scenario, your life will likely be somewhere between really unpleasant and really dead.
Because unaddressed over time,
Nagging pain becomes chronic, acute and debilitating
Unrewarding work becomes soulless, lifessucking agony
Passable health becomes obesity, disease and, for many, early death
Unattentive relationships become estranged, angry, bitter, dysfunctional and nonexistent, and
Your currently “passable” life becomes increasingly painful as you enter the long, slow slide toward death. Because you failed to accept the knowledge that there is no sideways, there is only up or down. Even if the pace is slow, barely detectable. There’s no such thing as sideways.
Which leaves you with a realization and circles back to my original question.
How do you handle fear?
Don’t just ask the fear of failure question, add two others…
What if I succeed?
What if I do nothing?
Then, paint lush, vivid, highly-sensory pictures of each. Play out your failure scenario, along with it’s recovery. Play out your success scenario. Then, play out your do nothing scenario, 10, 20 and 30 years from now. For far too many, that become the real nightmare, the outcome most important to abort. Then tap your fear of manifesting that outcome as a core driver to break your state of inertia and go after the vivid success scenario.
And, the next time time you feel like inertia, sideways, coasting…neutral is enough.
Think again.
Thursday, September 24, 2009
EL ASENTAMIENTO DE LA MEDIOCRIDAD
A la hora de volar, por ejemplo, asumimos que 20 minutos de retraso son normales; que nadie venga a darte una explicación por esa tardanza; que cuando aparece alguien en la puerta de embarque lleve puesta cara de perdonarte la vida...
A fuerza de repetición de las cosas, uno se acostumbra. Tanto es así que, cuando el servicio se cumple en las condiciones en que debía hacerlo siempre, uno se sorprende y, lo peor de todo, uno hasta está agradecido.
Hace unos días volé entre Palma de Mallorca y Madrid, acumulando una hora de retraso en la salida. Esa misma tarde, me arrojaron un retraso de cuarenta y cinco minutos al volver. Demencial...
Pero es que, lejos de pedir disculpas o dar alguna explicación (ojo, no vale eso de "este avión sale tarde porque ha llegado tarde el vuelo anterior") cuando llegábamos a destino, la sobrecargo del vuelo dice, con toda su jeta, "esperamos haberles dado un servicio excelente en el día de hoy y les agradecemos que hayan volado con nosotros".
¿Qué pasa? ¿Que no se ha enterado de que el servicio ha sido infernal, incumplidor, grosero, desganado y patético, y de que a muchos pasajeros (a mí al menos) les hn hecho perder dos preciosas horas de su tiempo sentados en un aeropuerto? ¿O es que le daba exactamente igual?
Me temo que va a ser la respuesta b): le daba igual a ella, al comandante, a IBERIA,a AENA y a la madre que los parió a todos. ¿Y el pasaje?¿Qué hacía ante el choteo evidente que significaba aquello de "esperamos haberles dado un servicio..."?
ZZZZZZZZZ nnnn ZZZZZZZZ
O lo que es igual:
BEEEEE BEEEEEEEE
Así nos va a todos. Anda, colabora conmigo y hazme llegar tu opinión contestando a la encuesta de la izquierda de la pantalla.
Thursday, July 30, 2009
NÉMESIS
El evento cae por su peso. En un instante, todo se ve venir ("esto se veía venir") todo encaja, así debe ser. El castigo cae con todo su peso, y toda su levedad, sobre el culpable, con el asentimiento de humanos y elementos de la naturaleza. Incluso el mar se calma; las tormentas se apaciguan y el viento reposa. También el culpable, aliviado, descansa, encuentra la paz, porque ha llegado a casa.
El infinitesimal instante de rebeldía que le tienta es engullido por el suave fluir del mundo. Asiente, agacha ligeramente la cabeza y suspira. Así sea. Observa el mal hecho y observa el sufrimiento causado. No se arrepiente, simplemente lo observa y acepta la carga que le toca. Némesis.
El agente del castigo se limita a los hechos. Es un angel gigantesco, pero de movimientos gráciles, severo, pero infantil a la vez. Rilke lo vió y coincide en la descripción. Viene con su misión, y la cumple, sabiendo que es la manera de hacer que todo el sistema baje su nivel de energía y se estabilice.
Pero éste no lo es. Obviamente. No cabría, si no, la situación de némesis, porque no habría mal que precisara del ajuste que supone el justo castigo aplicado por el agente idóneo. En lo real, en esto en lo que asentamos nuestra existencia, necesariamente surgen la rebeldía y la disensión, incluso contra lo evidentemente correcto. Porque hay quien está unido al castigado por vínculos más fuertes que la justicia y más poderosos que las fuerzas del bien.
Hay un niño que ama al que ha de ser objeto y sujeto del castigo. Y bajo ningún concepto admitirá la justicia de lo que es justo, ni la inevitabilidad de lo que el cielo ha previsto como inevitable final sanador. Y verá que el ángel es un demonio, y que quien lo manda (lo que lo manda) es un demonio, y que lo que van a hacer ambos no se hace: se plantará en el leve pecho del niño la semilla de la venganza y nada la sacará de ahí, por mucho que el castigado asienta al castigo y explique al niño que debe ser así.
Otra némesis tendrá que acabar con el mal que el portador de la semilla provoque. Por eso la némesis es un ente que no descansa en el tiempo. Siempre hay situaciones de tensión insostenible, en las que su concurso es necesario e inevitable: casi todos asentirán, incluso los elementos, el mar, el cielo y el viento.
Pero siempre habrá una pequeña criatura cuyo alma se rebelará, y aquél que viva miles de años sabrá que el buen angel ejecutor es a la vez el espíritu de Lucifer, todo lo cual hace inevitable la realidad de un universo que se mueve en inabarcables ciclos.
Thursday, July 23, 2009
Desapariciones virtuales
Hace algunas semanas, TOTÓNIDAS, el blog que editaba mi buen amigo Totón, con muchas visitas y mejor contenido, se despidió de todos nosotros. Había alcanzado un cierto volumen de lectores y era visitado por personas conocidas y no conocidas.
En un momento concreto, Totón se plantea que el blog contenía suficiente información de carácter personal como para que cualquiera (amigo o no) tuviera un conocimiento amplio de muchas cosas que sólo interesaban (o se supone que debían interesar) a los más allegados. La idea de Totón era, precisamente, compartir opiniones, vivencias e historias con esas personas que uno siente más cercanas: familia, amigos...
Cuando las visitas aumentan y el blog comienza a ser visitado por personas de las que Totón no tenía la más mínima referencia, el autor se percata de que ha abierto de par en par una ventana de su casa y hay mucha gente mirando por ella; gente a la que directamente ha invitado, y gente a la que no.
Y con la misma libertad que abre la ventana, la cierra. Y decide que abrirá la ventana (y la puerta de la casa, y la de la nevera si se tercia) a quien en cada momento le apetezca. Esa es la grandeza de la red y la prerrogativa de libertad de Totón.
Lo lamento mucho por los seguidores que sólo tenían contacto con Totón a través de su blog. Seguro que entienden que cuando alguien que ejerce su afición a escribir (y contar cosas con toda libertad) siente que ha expuesto demasiado de su vida personal en el blog y que debe tener cuidado con lo que cuelga o no en la red, ese autor deja de escribir con libertad.
Y ese es, en mi opinión, el momento justo de dejar de publicar en este medio. Chapó para el autor. Quien quiera entender, que entienda. Se pierde (por el momento) una lectura semanal muy querida para muchos de nosotros (es una especie de desaparición o autosecuestro voluntario en la red), pero se gana en verle tranquilo, seguro de que ha hecho lo que debe.
Totón, amigo, te veo en la piscina, y allí me sigues contando lo que hubieras publicado en el blog.
Friday, July 03, 2009
EL MIEDO Y OTROS AMIGOS

¿Conoces la obra del tiburón en formol de Damien Hirst?¿No? Pues hala, te vas a GOOGLE, lo miras y luego sigues leyendo este post. Si lo conocías, seguimos.
Del artista poco se puede decir y, en todo caso, no es el objeto del post. Baste comentar que se trata de la figura más controvertida y económicamente relevante del siglo XX (llevando camino de serlo también en el XXI) a base de obras altamente provocadoras... y carísimas
Una calavera con diamantes incrustados; el mencionado tiburón flotando en formol...
De lo que quería hablar es del simbolismo de este artista, y en especial del de la obra del tiburón. Para empezar, su título (misteriosísimo) nos dará algunas pistas sobre el mensaje: La imposibilidad física de la muerte en la mente de alguien vivo (The Physical Impossibility of Death in the Mind of Someone Living).¿Dónde quiere ir Hirst y, a la vez, dónde está lo impactante de la obra? En el efecto doble que provoca en el observador:
En primer lugar, cuando uno se acerca a verlo, la imagen del tiburón (de unos cuatro metros) con mirada vidriosa resulta sencillamente sobrecogedora. El hecho de que no esté colgado ni nada similar añade la sensación de que el animal no sólo está vivo, sino que lo está en su medio líquido natural y, además, se dirige hacia el observador. Para abreviar, una cierta impresión de miedo.
En segundo lugar, en cuanto uno se sobrepone a la impresión (ojo, el bicho impresiona; yo lo ví en Londres el año pasado y resulta inquietante) le asalta una suerte de revelación (y aquí es donde entra el título de la obra) y es la de percatarse de que, a pesar de que sabes que el animal está muerto muertísimo, que lleva mucho tiempo en formol y que está dentro de un recipiente con una pared de metacrilato de 5 cm de grosor, aún así te da un cierto miedo.
En ese momento uno se da cuenta de que el miedo es única y exclusivamente una creación mental y que, en cuanto nace, se hace independiente del objeto que provocó su aparición,pasando a actuar como algo autónomo.
El miedo sobrevive a su causa.
Y como ésta, muchas otras (¿todas?) emociones. Somos recipientes de símbolos, depósitos de emociones unidas a un recuerdo, a una activación imperceptible (e impredecible) que nos lleva, en un segundo, a los tiempos en los que el hombre había de vérselas con las bestias cada día y combatirlas para sobrevivir o para morir.
El miedo sobrevive a su causa. El miedo, sobrevive a su causa. El miedo sobrevive; a su causa. El miedo: sobrevive a su causa.
Monday, May 25, 2009
DOS PENSAMIENTOS SOBRE LA MUERTE
<<Gran Señor>> - le dijeron- <<La tradición y el decoro mandan que los brazos vayan sobre el pecho del difunto, para así transmitir la idea del sueño, la serenidad y la placidez. El pueblo que lo vea quedará con la imagen de su Señor en actitud de merecido y profundo descanso, pudiendo venerar de este modo la figura del Gran Hombre>>.
<<Sea como os he dicho y no como me decís>> - insistió Alejandro el Grande-. <<Quiero que el pueblo vea que yo, Alejandro, el Magno, con todo mi poder y toda mi gloria, con toda la extensión de mis conquistas, la admiración de mi gente y el temor de mis enemigos, no puedo llevarme nada al otro mundo>> - añadió.
<<Que uno se va de la tierra como vino, y ni el peso de una pluma puede arrastrar consigo, y mucho menos el de la riqueza o la alabanza. Éso es lo que debe quedar en la memoria del pueblo>> concluyó el Gran Hombre.
El segundo pensamiento parte de la historia que cuenta Jodorowsky sobre un maestro zen al que un muy místico discípulo le preguntaba de manera afectada:
<<Maestro ¿qué hay despues de la muerte?>>
A tal pregunta contestó el anciano: <<No lo sé. Todavía no me he muerto>>.
Ambos relatos destilan el mismo aroma de realidad, y nos sacan de un tirón de cualquier delirio de grandeza y de los comunes devaneos con la intelectualización del hecho de la muerte y su reflejo trascendente y de inmediatez. No por ello, sin embargo, se pierde el efecto de parada del mundo que tienen ambas historias, en tanto que nos bajan de la nube y nos colocan en la tierra desde la cual, extrañamente, podemos mirar con más serenidad la odisea de la muerte.
El conquistador quiere, con la casi ridícula exhibición del balanceo de sus manos vacías, decirle al pueblo que la muerte, cuando nos lleva, nos comunica mucho sobre la vida: <<Nada nos llevamos al otro mundo>>. El maestro zen,por su parte, traslada a su alumno que hay un aquí y un ahora, y que la percepción y plena conciencia de ese extremo es lo único que, paradójicamente, le pondrá en contacto con la trascendencia.
Como dijo Paul Eluard, <<Hay otros mundos, pero están en este>>.
Pues eso.
Friday, May 08, 2009
GÁNDARA Y CONFUCIO
"Cuando se hallaba en el Estado de Wei, Confucio fue testigo casual del comportamiento de un hijo en el cortejo fúnebre de su padre.
Confucio dijo: ¡Qué admirablemente ha dirigido este hombre los ritos fúnebres! Adoptémoslo como criterio para todos nosotros.
Zigong le preguntó: ¿Qué has visto de bueno en su comportamiento?
Confucio respondió: Cuando marchaba tras el ataúd de su padre hacia el lugar de la sepultura, parecía lleno de añoranza, pero sin permitirse perder el control. Al volver del entierro daba la impresión de encontrarse lleno de dudas, pues no podía saber si el espíritu de su padre estaba en paz.
Annping Chin en 'El auténtico Confucio' (Península), un libro del que les hablaré más, cuenta esta anécdota y añade:
"Sólo un hijo con sentimientos auténticamente filiales se preocuparía por su padre nada más enterrarlo. ¿Podrá el padre acostumbrarse a estar muerto? ¿Se halla inquieto bajo tierra? ¿Ronda aún su espíritu por el mundo terrenal? Lo que preocupa al hijo no son los problemas que el espíritu puede causar entre los vivos, sino si el difunto se hallará a disgusto en sus nuevas circunstancias".
Alejandro Gándara se cuestionó sobre las ideas que a sus lectores sugeriría su post, y nos dijo educadamente a todos, tratándonos de "Vds":
"A ver qué se les ocurre sobre nuestros muertos, a ésos a los que despedimos incluso en vida".
Y a mí se me ocurrió lo que sigue, qué le vamos a hacer:
"Transferimos a los muertos nuestras inquietudes y temores sobre el fin de la existencia.
Confucio (señor sabio, sin duda, pero no tanto como su mito) encontró motivo de admiración en el comportamiento del hijo de un recién fallecido respecto a su padre. Quizás no estuviera cómodo, quizás no se acostumbrara el finado a su nuevo status...
Al hijo lo acribillaban seguramente contradictorios sentimientos de pena, culpa, esperanza, desazón. La vida sigue su ciclo, lo viejo se va y queda lo nuevo; murió hoy mi padre y nació sin duda cerca de aquí un hermoso niño. Me he quedado solo ¿dónde está ahora mi padre?...
Toda esa batalla interna la intenta sistematizar y hacer intelectual el señor Confucio, y le sigue la señora Annping: puras teorías. El hijo no llora por razones que no podemos saber, y su rostro puede estar ocultando sentimientos mucho más bajos al mudar en dubitativo, como el cálculo de las rentas que recibirá del patrimoni paterno o similares cuestiones.
Sólo el que la lleva (la pena) la entiende. Confucio sería muy buen observador, pero su padre no estaba en la caja ese día".
Arre.
Sunday, May 03, 2009
Neil Gaiman
He tenido siempre la idea de que se trataba de géneros menores, de que poco podría interesarme de ellos más allá de pasar un rato y olvidar el texto casi enseguida. Lectura de consumo (de consumo de tiempo, vamos).
Un día leo en EL CULTURAL de el periódico EL MUNDO una reseña sobre un título de relatos. El crítico identifica al autor como una estrella consagrada en la literatura fantástica, cosa que me extrañó bastante, dado que el citado crítico suele pronunciarse casi exclusivamente sobre novela, y nunca de tipo fantástico o mágico.
Un buen libro de relatos de un buen autor inglés, estrella superventas en Estados Unidos y perfectísimo desconocido en España. ¿Por qué lo publica aquí entonces una editorial de renombre? ¿Por qué la reseña en EL MUNDO?¿Por qué la ferviente recomendación del crítico?
Demasiadas preguntas para un comprador compulsivo de libros como yo, y más cuando las loas y los piropos al arte del autor vienen de uno de los críticos en los que confío desde hace muchos años (ni una sola vez he pensado "pues sí que has acertado con la crítica, hombre de dios¨; ni una sola en muchos años).
¿Lo siguiente? Imagínenlo. Me faltó tiempo para ir a comprar el mamotreto que bajo el título "Objetos frágiles" construyó el inglés Neil Gaiman.
Magia, imaginación desbordante y sobre todo (sí, sí, sobre TODO) una extrañísima cercanía inmediata, casi diría intimidad, con el autor y con cada una de las historias que construye. Hacía muchos años que no entablaba una relación personal de tal calado con un escritor a través de su obra. Si encima resulta que el autor lo es de un género que nunca me ha atraído, la cercanía resulta aun más llamativa.
Todos los cuentos de "Objetos frágiles" tienen una escritura directa y llana, pero poderosa. Poéticamente poderosa a veces, con metáforas extrañamente ocurrentes, que revelan una capacidad de síntesis y de observación absolutamente fuera de lo común. Algunas de ellas lograron hacerme sonreír con admiración de tan acertadas que eran, y en varias ocasiones, la sonrisa tenía que ver con la certeza absoluta (....¿certeza?) de que el autor conocía de primera mano aquéllo de lo que escribía.
Claro que, de inmediato, me asaltaba la perplejidad al caer en la cuenta de que yo mismo estaba atribuyendo al autor un conocimiento de primera mano, personal y directo sobre temas como la licantropía, ciertas monstruosas criaturas marinas que de cuando en cuando salen a devorar a los humanos, dioses que viven entre los hombres y que cogen sus mismos autobuses...
¿Una obra afortunada? No; una no. La sensación de complicidad con Neil Gaiman y la sospecha (absurda y contraria a la lógica más elemental) de que más que un autor con inventiva se trata de alguien que efectivamente ha conocido a hombres lobo y ha bebido vino con dioses africanos en el centro de Londres abonaron mi impulso de conocer más, de ahondar un poco en las letras de alguien capaz de despertar esas sensaciones en mí.
Una ligera búsqueda en la red me llevó a "American Gods", que compré a la primera de cambio, obra en la que constaté con tanta alegría como admiración, que Gaiman no sólo puede escribir cuentos formidables, sino que es capaz de montar una trama grandiosa y desarrollar caracteres tan creíbles como increíbles (lo primero, por la coherencia y el desarrollo de la historia de cada personaje; lo segundo porque esos personajes abarcan desde un medio dios hasta una zombie que no sabe que está muerta, mirando de lado a un dios árabe al que su inmortalidad y los tiempos que corren obligan a trabajar como taxista en Nueva York).
Un genio con todas las letras. Un literato de primera, un inventor de historias dotado con la mayor de las facilidades para envolverte en un mundo mágico sin que te des cuenta, mundo del que sólo puedes escapar cuando Gaiman decide que el relato ha terminado... o no... porque insisto en que mucho después de acabar la lectura queda la desasosegante sensación de que, salvo que lo haya vivido en primera persona, nadie es capaz de inventar ni describir historias como las que cuenta.
Monday, February 09, 2009
Lo que pasa y lo que nos cuentan
La cosa es (me centro en el tema y me dejo de descripciones misteriosas) que esta persona vivió en primera fila la quincena maldita, aquélla en la que la americana AIG tuvo que ser salvada por el gobierno de Bush, Lehman Brothers se hundió y parecía que se iba a acabar el mundo, qué barbaridad.
¿Exageración? Eso pensaba yo cuando las televisiones nos daban las malas nuevas, cuando todo era miedo y consignas tipo "prepárense para lo peor". En efecto, despues de varios días, las cosas se recolocaron algo más y quedó todo como el comienzo de una crisis sin precedentes en la economía de Occidente...
Pero no. La cosa fue mucho peor de lo que nos contaron. Nuestro secreto personaje, de nombre Mirma (nombre tan ficticio como absurdo, para qué engañarnos) nos contó ayer que en Bruselas hubo aquellos días un movimiento inusitado, y con razón; con muchísima razón.
Los ministros de economía de la UE mostraban semblantes muy preocupados, y las conferencias en tiempo real con los Estados Unidos se sucedían: se quiso actuar de manera coordinada, lo cual, si tenemos en cuenta que los yankees sólo entran en ese mode cuando la cosa está muy, muy complica, da idea de lo que rugía debajo.
Se acordó, por ejemplo, no hacer llegar a público conocimiento los temores (más que fundados, a tenor de los números que manejaban los ministros y presidentes) que presidían aquellas teleconferencias y las reuniones posteriores a ambos lados del Atlántico; no informar a los europeos ni a los americanos de que los bancos centrales estaban registrando una avalancha de peticiones de respaldo de entidades financieras; no contar nada sobre los cientos y miles de ciudadanos que acudieron a esos bancos centrales para interesarse por la posibilidad de cambiar sus billetes por oro (sí, sí, hacer efectivo el antiguo compromiso contenido en los billetes de curso legal por el que el banco emisor entregaría al portador el equivalente en oro de la cantidad nominal del billetito) y otras cosas tan aparentemente atrabiliarias como bien fundadas.
No se quiso decir (no se dijo, de hecho) que los mandamases del mundo occidental temieron, durante muchas horas que sumaban algunos días, que el sistema financiero occidental ("no exagero un ápice", me decía Mirma cuando detectaba en mi mirada la sospecha de que se hubiera pasado un poquito con el ron despues de comer) estaba a un pelo de irse por el desagüe literalmente; que la economía simbólica de las apariencias y las anotaciones en cuenta, la de la banca privada y las tarjetas de plástico, reventó como un cohete en el cielo, y que seguidamente se instauraría un nuevo tiempo de pies en la tierra, de trabajo visible y directo con resultado proporcional; de cantidades reales y de rendimientos comprensibles...
Reinó la consigna de no adelantar que la economía del trueque y del comercio sobre bienes palpables acechaba el sistema de vida occidental. Tan así estuvo la cosa, al parecer, tan así.
Y muchos de nosotros pensando que la situación destrozaba los ahorros y las esperanzas de quienes tenían su pasta en los bancos afectados, pero que al resto de los mortales nos pillaba un poco lejos.
Pues no, fíjense. Mirma, despues de comerse otro croissant con Cola Cao en mi cocina, acabó diciendo: "Te vas a descojonar, pero en un determinado momento, sentado en mi despacho en Bruselas, tuve una visión de un mundo como el de MadMax, en el que los ciudadanos en Occidente tendrían que luchar físicamente por la gasolina...".
Mientras, por mi parte, otro croissant dejaba de existir, me reí un poco. Pero por dentro pensaba, "no me voy a descojonar: me acabo de acojonar, que no es lo mismo".
Y hasta hoy. Suerte a todos.
Monday, November 24, 2008
Piérdete, Kierkegaard
Parece que algunos han descubierto que la poesía puede ser tan actual y tan relacionada con la vida de cada día como el telediario, como andar por la calle una mañana de invierno.
El sorprendido soy yo, la verdad; seguro que mucho más que aquéllos que me trasladan que el escrito de Benedetti les dejó pensativos y les hizo rememorar muchas vivencias propias.
Hoy acudo a un chileno, Oscar Hahn, del que me acordé bastante estos días, debido a la acumulación de trabajo emocional que ha supuesto recibir muchas noticias desagradables que afectaban a seres queridos. Y también debido a que en casa hemos pasado una semanita algo tensa por cuestiones de salud de uno de los niños. Por mucho que todo haya ido de perlas (como esperábamos) el viaje ha sido duro, sobre todo para la madre de la criatura, que vive el dolor como propio (también el padre, pero alguien tiene que poner cara de "aquí no pasa nada...").
Para ella, para la mujer de mi gran vida y madre de mis viditas (de dos y tres años) y también para el amigo que sufre ahora una atroz angustia hospitalaria a la espera de noticias de su hijo, lanzo al aire las palabras de Hahn:
EL DOLIENTE
Pasarán estos días como pasan
todos los días malos de la vida
Amainarán los vientos que te arrasan
Se estancará la sangre de tu herida
El alma errante volverá a su nido
Lo que ayer se perdió será encontrado
El sol será sin mancha concebido
y saldrá nuevamente en tu costado
Y dirás frente al mar: ¿Cómo he podido anegado sin brújula y perdido
llegar a puerto con las velas rotas?
Y una voz te dirá: ¿Que no lo sabes?
El mismo viento que rompió tus naves
es el que hace volar a las gaviotas
Thursday, November 13, 2008
EL LUGAR DEL CRIMEN
EL LUGAR DEL CRIMEN
A pesar de psicólogos
detectives / novelistas ingleses
los asesinos en su mayoría
no vuelven al lugar del crimen
huyen por lo común despavoridos
en búsqueda de indultos
olvidos y fronteras
y cuando al fin suponen
que se encuentran a salvo
y consiguen un lecho
con mujer o sin ella
cierran los ojos sobre su fatiga
y penetran incautos en el sueño refugio
la sorpresa es que allí nunca hubo indultos
ni dispensas ni olvido ni fronteras
y de pronto se hallan
con que el lugar del crimen
los espera implacable en el vedado de sus pesadillas
Friday, October 10, 2008
EL SILENCIO DE LOS BORREGOS
a).- Hace pocos meses, casualmente poco antes de las últimas elecciones generales, no había crisis, ni actual ni inminente, nada de nada, niente di niente, todo era bello y bucólico; el futuro, brillante, nos sonreía. Qué paz, que remanso de fortaleza financiera nuestro país.... (- "a ver, usted, no sea antipatriota ni agorero, cómo se atreve a insinuar que hay riesgo de crisis ¿eh? ¿es que no quiere usted a su madre o qué?").
b).- Algo despues, ya celebradas las elecciones generales, la cosa celestial (de por sí azul celeste con nubecillas blancas tipo parcela de Heidi y Pedrito) comienza a nublarse de golpe y, en cuestión de días, empiezan a caer las bolsas confirmando los temores aventados por los antipatriotas agoreros y fascistas. Caen bancos y aseguradoras en Estados Unidos; Inglaterra interviene en varias entidades financieras; Bélgica observa a su principal banco precipitarse al abismo de la quiebra... (- "pero vamos a ver, usted:¿no se entera de que no hay crisis, so necio, sino simplemente unas turbulencias pasajeras en el extranjero que hacen brillar aun más, si cabe, la grandeza del sistema financiero español, que es el más sólido del mundo?deje ya de propagar bulos, a ver si voy a acabar metiéndole...").
c).- Seguidamente, la aseguradora más grande del mundo radicada en Estados Unidos pero con negocios en 150 países más, se ve abocada al desastre financiero, por lo que el gobierno Bush decide intervenir con un plan de rescate de 700.000.000.000 millones de dólares (setecientos mil millones) del tesoro público, o sea, del bolsillo del contribuyente (-"y dale Perico al torno...; eso pasa en América porque allí se notan ahora los efectos de ocho años de ultraliberalismo económico e imperio neocon; el rescate se produce porque, antes, el gobierno Bush ha permitido el libertinaje financiero y los millonarios de siempre han estado haciendo de las suyas; el sistema, claro, se ha caído: socialismo bueno, capitalismo caca, a ver si se entera; pero aquí eso no pasará, porque somos los más fuertes del barrio global: sí, en la ONU lo digo ¿qué pasa?")
d).- A continuación (muy poco despues), la bolsa en España empieza a ponerse malita, el crédito a desaparecer, el interbancario se fulmina y hasta el Ibex dice que hasta aquí hemos llegado, y es entonces cuando se produce un giro de tal calado que el milagro de la conversión de Pablo de Tarso a su lado parece un simple episodio de Los Serrano (-"Nosotros nunca hemos negado la crisis [descojonación a boca abierta en el Parlamento]. La cosita está muy mala como siempre hemos mantenido, y la oposición debería arrimar el hombro de una vez ya, hombre. Vamos a ejecutar un plan de rescate por importe del 5 % del PIB, porque semos güenos y además el dinero público no es de nadie, así que, hale....¿cómo dice usted? ¿que nosotros hemos dicho que este tipo de rescate ocurre cuando el gobierno antes ha permitido el ultraliberalismo económico y los desfases neocon?¿nos está llamando mentirosos y encima liberales....?? Usted miente mucho, usted es malo...)
Esto empieza a dar mucho miedo, pero no me malinterpreten: lo que da miedo no es la situación económica, sino el hecho de que, despues de la que ha caído, el pueblo no haya echado a su gobierno a la calle a gorrazos, que la gente todavía no haya montado una revolución contra su clase dirigente, que no sea unánime el clamor exigiendo a los mandamases que se callen y dejen gobernar a alguien que sepa, o que por lo menos no tomen a los ciudadanos por gilipollas, como hasta ahora....
Pero bueno, tenemos lo que tenemos.
Lo que yo decía al principio: BEEEEEE, BEEEEEEEE ¡¡
Monday, September 08, 2008
LA VERDAD Y LOS DIOSES TRAMPOSOS
El mito nos explica que los dioses, queriendo evitar que los hombres conocieran la verdad y llegaran a ser como aquéllos, decidieron ocultarla a todo trance. Ideando cuál sería el lugar de más improbable acceso para los mortales, los dioses acordaron esconder la verdad en el interior de los hombres, asegurándose de este modo de que no podrían encontrarla, porque con seguridad no la buscarían allí.
Pero hete aquí que alguno de esos mortales, tan neurótico como los dioses escondedores, debió pensar que probablemente los de arriba se la habrían querido pegar a los de abajo (como ocurre siempre y en todo lugar), y decidió no dejar ni un solo lugar (interior o exterior) libre de su escrutinio.
Así pudo percatarse, en algún viaje interior voluntario, de que arrumbada en un lateral oscuro de su alma se encontraba, hecha un ovillo, la buscada verdad. O quizás simplemente se dejó ir, despues de un agotador esfuerzo de búsqueda y, abandonándose, se topó por casualidad con la dama escondida. Nunca sabremos si fue la casualidad, el sino o la constancia inconsciente en el proceso buscador, pero el caso es que, al menos algunos, mantienen de manera inquebrantable que la verdad está en el interior de los hombres.
Luego vendrían los pseudomíticos, que quisieron acabar con tan romántica aproximación al asunto creando mitos modernos, amparándose en técnicas de comunicación masiva y concluyendo de manera grosera y falta de audacia que "la verdad está ahí afuera", a decir de Mulder y compañía.
Da igual: dentro es fuera, y lo que es arriba, es abajo. A Trismegisto lo tacharon de lunático, hasta que llegó Hawking en su auxilio treinta siglos despues, y en silla de ruedas. Sólo podemos captar el "dentro" y el "fuera" desde el interior, sobre el que quedan impresas las percepciones externas. Todo pasa por el crisol de nuestro proceso perceptivo, de modo que es imposible distinguir lo de fuera de lo de dentro. Se atribuye erroneamente a Gregory Bateson (parece que gracias a sus entusiastas seguidores Grinder y Bandler) el adagio de que "el mapa no es el territorio", cuando quien realmente lo pergeñó fue Alfred Korzybsky.
Pero nos da lo mismo, porque su base está equivocada. No hay territorios: el hombre se mueve por mapas, y siempre internos. Su contacto con la realidad está, indefectiblemente, tamizado y determinado por su complejo sistema perceptivo y de creencias, de modo que hay tantos territorios como seres humanos. Cuando se consigue (como pretenden Bandler y Grinder) que una persona modifique sus mapas, se produce una paralela alteración del territorio que transita, territorio que, dicho sea de paso, siempre se ubica en los confines cerebrales y sus extensiones nerviosas.
De modo que el territorio sí cambia cuando cambia el mapa, no puede ser de otra manera. Pidamos a los dioses, por tanto, que alguno de los mapas que usamos para transitar por la realidad incluya la verdad como parada obligatoria.
Aunque sólo sea como lugar de descanso y por poco tiempo.
...
Wednesday, August 27, 2008
WISH YOU WERE HERE
Tuvieron que pasar semanas hasta que entendí lo que tenía Floyd en la cabeza cuando musitó su frase en el indefinido lapso que habita entre dos tragos de cerveza. ¿En la cabeza?... No, en la cabeza no; por fuerza debió tratarse de algo que moraba más abajo, a la altura del pecho, o quizás a la de la boca del estómago. La sensación no era cerebral, sino mucho más animal, instintiva; orgánica podía decirse.
El cerebro de Floyd (o lo que quedaba de él) se limitó a intentar traducir a palabras una pulsión interna, algo que nació como la condensación del conjunto de sensaciones en las que estaba inmerso (quizás sumergido es más exacto, creo) justo antes de hablar, cuando el recuerdo del pasado y él mismo eran lo único que existía e importaba en el universo.
La emisión (digo bien) de esa frase creó, casi de la nada, el resto del mundo circundante, desde la barra del bar hasta el vaso de Budweiser con asa cuyo contenido menguaba de manera correlativa al aumento de la lucidez de Floyd; la madera del suelo, la dureza de la banqueta y la nana que, como el humo, impregnaba cada rincón del local. Seré honesto, y admitiré que no pude diferenciar si se trataba de la música de Albert King o de Muddy Waters, el maldito.
Volveré a ser honesto y admitiré también que, en aquél momento, y en respuesta al requerimiento no verbal de Floyd (su clásica mirada al infinito inclinando la cabeza y entornando los ojos para desenfocar el rostro de quien estaba enfrente, o sea, yo) opté por fingir saberlo, sentenciando que la música que estaba a punto de erizar el pelo de mi amigo era, sin duda, un viejísimo tema de Waters.
Fue lo único que acerté a decir, controlado todavía a esa hora por mi razón y no por la bendita miasma que componen la noche, la música negra, el humo del tabaco y una ingesta contínua pero lenta de cerveza. Miasma que sin duda había ya adoptado como parte de su espíritu el viejo Floyd.
- "Parece que al final nos han engañado para que cambiáramos a nuestros héroes por fantasmas. Nos hemos vuelto incapaces de distinguir una sonrisa de una mueca... y al final, despues de todo este tiempo ¿qué hemos encontrado? Los mismos miedos de siempre..."- lamentó Floyd con la vista clavada en el grifo de cerveza de detrás de la barra.
- "¿...? ¿Los mismos... miedos... de siempre?"- exclamé entre incrédulo y cazado, para darme cuenta en el siguiente segundo de que mi viejo amigo llevaba largo rato riéndose de mí en silencio.
Naturalmente, a mi pregunta y simultánea mirada de indignación Floyd opuso ya una carcajada en toda regla, intentando apagarla, sin éxito. Parte de la cerveza se dispersó en el aire, transformada en una nube de gas y malta, y parte cayó sobre la barra y el brazo de mi amigo.
No pude evitar sonreir (ni lo quise), y me limité a asumir que lo que se mostró al principio como el fruto de la experiencia dolorosa de la constatación del paso del tiempo de un viejo compañero resultó finalmente ser una perfecta tomadura de pelo, construida sobre una hermosa canción de hace unos treinta años. Y yo, la víctima.
-"Póngame otra cerveza, por favor"- rogué. "Y a éste también"
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(Con mi agradecimiento al otro señor Waters)
Thursday, January 03, 2008
Me borren
Como dijo el clásico, seré breve.
Se ha aprobado la ley conocida como "ley del canon digital", que amplía bastante el número de aparatejos electrónicos que soportarán un incremento en su coste a cuenta del pago de la tasa de la que serán beneficiarios (dicen) los autores que sufren de la piratería.
Decía que seré breve porque, en lugar de ponerme a explicar por qué considero que la medida es descabellada y abusiva (que lo es), me voy a limitar a exponer mi posición ante la misma, la que tenía antes, y la que adoptaré a partir de ahora.
He pasado años siendo objeto de un cierto tipo de mirada sardónica, sarcástica y hasta despectiva por parte de mis interlocutores cuando salía el tema de la SGAE y los CDs originales de música. La causa, el que yo hubiera hecho bandera de comprar CDs originales de los intérpretes/grupos/etc cuya música me interesase. Entendía, como cuestión de principio, que a quien despliega su arte y se esfuerza en pergeñar una obra que a mí me enriqueciera (a nivel emocional o estético, da igual) debía manifestarle mi respeto y apoyo a través del desembolso de mi parné.
Es cierto que ya antes de la nueva medida había pagos a cuenta de la piratería, y que el dedo acusador de la brigada antivicio se metía en mi ojo a pesar de que yo pasara por la caja de la FNAC o El Corte Inglés religiosa y alegremente, oigan. Pero es que todo tiene un límite. Ahora va a haber que pagar por comprar stick memory, aparatos de MP3 y hasta ¡¡móviles¡¡ POR SI los aparatos se usaren de manera vulneradora del copyright del autor.
Pues bien, si al comprar un lápiz de memoria voy a tener que apoquinar 3 euros (POR SI lo utilizo para almacenar archivos protegidos por copyright que he descargado ilegalmente), o si al cambiar de móvil voy a tener que endiñar 5 eurazos POR SI en él recibo archivos de los citados, y si al cambiar de impresora laser voy a tener que soltar 7 euros de vellón, POR SI me da por imprimir los anteriores archivos, al final del año habré pagado entre 15 y 10 euros mínimo, como fianza por ser un delincuente cibernético, cuando no lo soy y nunca lo he sido.
Rebus sic stantibus, como voy a pagar de todas maneras como si estuviera infringiendo los derechos de determinados autores, sin respeto a mi presunción de inocencia, voy a pasar al otro lado: pienso descargarme de la red, A SACO, todo lo que me interese: Música, textos, programas, videos, etc.
Si algún espabilado de la SGAE, o de este gobierno tan progresista, me pide cuentas explicaré, sencilla y llanamente, que ya he pagado lo mío, y que la SGAE ya está gestionando mi contribución a los autores.
Esto han conseguido conmigo los legisladores tan listos que tenemos, compuestos por partidos que hicieron bandera de un NO AL CANON pero que se han rajado en cuanto la SGAE les ha apretado las tuercas a tres meses de las elecciones: Que pase de ser un freaky pagador voluntario de CDs originales a un ciberdelincuente convencido.
Y no me digan que perjudico a los autores: ellos se perjudican a sí mismos, al permitir que una tropa como la de la SGAE les represente y defienda (?) así sus intereses.
Acabo invitando a todo el mundo a que haga lo mismo: Si ya estás pagando vía canon los CDs (aunque no los tengas, escuches o copies) que venden los autores a los que la SGAE dice representar ¿vas a pagarlos dos veces comprando el CD original?
Tú decides. El menda, ni uno más.
Tuesday, November 20, 2007
QUO VADIS, PEDRO JOSÉ?
Aun sigo absorto en un laberinto de posibilidades y explicaciones (algunas voluntaristas, otras ingenuas y las más, decididamente absurdas) para intentar ubicar el artículo escrito el pasado domingo 18 de noviembre por Pedro J. Ramírez dentro de la cosmogonía político-mediática patria que intento mantener.
Pero fracaso estrepitosamente, oigan. No logro ubicarlo. No logro ubicarme. Y, sobre todo, no logro ubicar a Pedro J. Ramírez. Seré directo: ¿por qué ha querido el periodista apuntillar a Mariano Rajoy? No me contesten que no es para tanto, porque el artículo ha salido publicado el día en que acababa la conferencia del PP en la que debía realizarse el posicionamiento quasi definitivo del partido en la carrera hacia el día de las próximas elecciones.
No es posible tanta casualidad, sino evidente tal publicación ad hoc. ¿Tendrá que ver la cosa con la consigna enviada por PRISA a sus cazadores de EL PAIS y la SER de no entrar a matar con Gallardón a cuenta de la Corulla y el affaire de la operación Malaya?¿Se apunta EL MUNDO a la operación urgente de herir de muerte a Rajoy para provocar una catástrofe del PP en las urnas, precipitando, así, el asalto de Gallardón a la cabeza del partido?
Algo taciturna veo estos días a Esperanza Aguirre (aka "siguiente candidata despues de Rajoy a la presidencia del gobierno") y me camelo que algo de esto debe haber. Porque si la operación Gallardón es cierta, a élla ya la han amortizado: presidenta de Madrid hasta los restos, pero de ahí para arriba, rien de rien.
¿Saben que es lo peor de todo? Que comienzo a ver como evidente que dentro del PP hay muchisimos interesados en que, sea como sea, Rajoy se vaya a su casa, y no precisamente en el coche oficial del presidente del gobierno.
O eso o en el PP hay el mayor número de ineptos/ciegos/trepas por metro cuadrado que nunca hubo en partido político alguno. Por mi parte, tras leer el artículo de Pedro J., quedé con la triste impresión de que Rajoy es, ya, un cadáver político, que va a arrastrar las cadenas (y los puñales, ojo) de sus propios compañeros hasta la tumba que le tienen preparada en los idus del próximo marzo.
Y el círculo de la tristeza se completa cuando observo que, correlativamente, el entierro de Rajoy supondrá la consagración definitiva de un mediocre radical como Zapatero en la presidencia del gobierno de España.
Ácabo estas líneas como las empecé:
Y tú, quo vadis, Pedro J?
Tuesday, November 06, 2007
ZAPATERO Y EL PAPELÓN EN TORREJÓN
La cara de Zapatero el pasado domingo en el aeropuerto de Torrejón era la de quien no se cree que un colega europeo le moje la oreja de manera tan descarada.
Los besos a las azafatas estaban fuera de lugar: Zapatero podía estar contento, pero ellas a buen seguro estaban todavía desencajadas de ansiedad por llegar a casa y abrazar a los suyos. Retrasar ese momento a las perjudicadas para poder hacerse la foto es sencillamente bananero, tercermundista e indecente.
La llegada debió ser discreta, y al día siguiente hacer las ruedas de prensa que se entendieran oportunas, no esa misma noche. Pero claro, Zapatero no iba a dejar que el gabacho fuera el salvador de las españolas (como lo fue de las francesas) ni iba a dejar pasar la oportunidad de hacerse una foto que a lo mejor le venía bien para su imagen electoral.
Nada de eso, Presi. Vd. la fastidió con todo el equipo (capitaneado por Moratinos) al no conseguir lo que otros (Sarkozy) lograron batiéndose el cobre en persona. Vd. ha vuelto a demostrar no sólo que España ya no cuenta en Europa (que es a estas altura evidente) sino que ni siquiera en el África profunda nos tienen el más mínimo respeto.
Y sepa, además, que la foto le va a salir cara porque, lejos de ofrecer una imagen de conseguidor o hábil negociador, Vd. ha quedado como el tonto de la clase, como el lechuguino repipi al que el matón del patio (el presidente de Chad) le da las collejas que quiere (eso sí, en el cogote de las azafatas españolas) y tiene que venir el valiente del pupitre del al lado para liberar a la niña de las coletas y acabar con el sufrimiento del empollón que es Vd.
Menudo papelón.